Entrevista

EN SU NUEVO LIBRO, GIOVANNA RIVERO DESAFÍA LA IDEA DE UN ESPACIO HOMOGÉNEO

Tierra fresca de su tumba es la más reciente obra de la escritora montereña radicada en EEUU. Asegura que la cuarentena le ha servido para, entre otras cosas, trabajar en una investigación con dedicación

Siempre he dicho que la mejor entrevista que hice en mi vida periodística fue a Giovanna Rivero. Fue en 2005, cuando ganó el Premio en Cuentos Franz Tamayo y, debo admitir, lo hice sin ninguna información sobre ella. A pedido de mi editora, caí en su trabajo y tras la primera pregunta vino la segunda con la facilidad que tienen los niños para cuestionar. Fue una charla repleta de anécdotas de su parte y de las carcajadas de ambos.

Pequeñita y de mirada que ríe y escudriña, es autora de varios libros de cuentos y novelas, tales como Para comerte mejor (2015), 98 segundos sin sombra (2014), Tukzon, historias colaterales (2009) y Las camaleonas (2001). Su cabeza es una fábrica de historias donde las mujeres, de características tan imposibles como reales, tienen roles protagónicos. ¿Qué la inspira a crear? «La vocación irreductible. Tengo a Neptuno en el llamado Medio Cielo, ahí donde se cifra nuestra misión existencial. Algo de eso debe haber», asegura.   

Dicen que Giovanna Rivero escribe ficción pero yo no lo creo. Quizá invente personajes y vivencias, y sin embargo puedo jurar que los he visto caminando por allí. Su más reciente obra seguro que los tiene. Titula Tierra fresca de su tumba.

¿De qué trata?

Tierra fresca de su tumba reúne seis cuentos de larga extensión. La mitad de estas historias se desarrolla en comunidades culturales cerradas, pues algo que me interesaba mucho era desafiar la idea de un tiempo o un espacio homogéneo. Por ejemplo, en este libro tenemos a una anciana de la colonia japonesa Okinawa que, haciendo trabajos de jardinería, va descubriendo secretos muy antiguos, muy dolorosos. O el relato de un pescador que naufraga en el mar acompañado de un muerto.

¿Cuándo llegará a Bolivia?

El libro acaba de salir con editorial Marciana, en Argentina; saldrá en 2021 en España con editorial Candaya y, en Brasil, con Incompleta-Polen. Tengo la esperanza de que a fines de este año la editorial boliviana El Cuervo ya tenga la edición nacional lista. En circunstancias regulares, El Cuervo distribuye su catálogo en todas las librerías del país; en las nuevas coordenadas usa un sistema muy efectivo de delivery. 

¿Qué otros proyectos literarios tenés?

Hace un tiempo vengo trabajando en una novela y, en paralelo, en un conjunto de relatos para lectores jóvenes. Veremos cómo se desarrollan ambos ritmos o si uno se impone sobre el otro. Por ahora no comento más hasta tener esos mundos más sólidamente formados.

Esta “charla” con Giovanna se da por medio de preguntas enviadas a su chat de Facebook y las respuestas llegan de la misma manera. Está viviendo en Lake Mary, una ciudad pequeña cercana a Orlando, y cuando se disponía a disfrutar del verano con su familia, vino la pandemia del COVID-19. La escritora se fue a EEUU en 2004 a participar del Programa de Escritura de Iowa y dos años después fue premiada con la beca Fulbright que le permitió obtener la maestría en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Florida. Esa casa de estudios le otorgó el doctorado en Literatura Hispanoamericana en 2014. La mujer es una capa.

¿Te quedás definitivamente en Estados Unidos?

Por ahora no tenemos planes de movernos de acá, pero precisamente el virus nos ha demostrado que las estructuras que creemos perpetuas pueden mutar, necesitan mutar.

A propósito, ¿la pandemia puede ser una fuente de inspiración para escribir?

Sin lugar a dudas, lo es. Estas circunstancias inéditas para nuestra imaginación moderna colocan al sujeto humano en otros escenarios y activan temáticas que necesitan ser comprendidas a través del arte. La pandemia está dejando una impronta dolorosa que deberemos gestionar como podamos, a través de la literatura, del cine, de los discursos populares y de tantos otros códigos. Incluso en el ámbito doméstico nos hemos atrevido a experimentar. Aprendimos recetas de cocina, cortes de pelo y formas de ejercicio físico que no estaban en la agenda. Dicen, ¿no?, que la creatividad es hija de la necesidad. Esa misma creatividad es la que nos permite oponer un gesto dionisiaco a la estremecedora corriente de Tánatos que recorre el mundo. 

¿Cómo ha sido para vos esta época?

Una época muy movida, con mucho trabajo. A pesar del shock que nos causó la medida de la cuarentena, estos meses en casa me han dado la oportunidad de leer, escribir, coordinar talleres online de escritura y trabajar en un encargo de investigación con mucha dedicación. He tratado de apoyar también a mis amigas escritoras que estuvieron presentando libros o participando en charlas literarias a través de distintas plataformas. Intenté estar virtualmente presente, pues me parece que el arte y todo lo que tiene que ver con esa dimensión, tiene una tarea importantísima de lectura y metabolización de este gran trauma.

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