Es la primera soberana de Santa Cruz elegida por votación popular y llega a la corona con una idea clara: aprovechar su posición para inspirar y motivar a los jóvenes a prepararse y confiar en sí mismos.
Texto y fotos Rildo Barba | 05.09.26

Según Camila, una reina de belleza puede aportar a su sociedad.
Hacía mucho tiempo que no formaba parte de una producción fotográfica. Ya había olvidado todo el ajetreo que existe detrás de una modelo que posa y busca mostrar su mejor sonrisa. Esta vez tocó volver a ese mundo para conseguir buenas imágenes de la flamante Reina de Santa Cruz, una joven de 25 años elegida por votación popular, en una iniciativa organizada por la Secretaría Municipal de Cultura y Turismo de Santa Cruz de la Sierra.
Camila Zenteno Vargas tiene los pies bien puestos sobre la tierra, aunque creció con el sueño de llevar una corona que representa las tradiciones y la cultura de una sociedad que se aferra con entusiasmo a sus costumbres. Es administradora de empresas y cuenta con un diplomado en Educación Superior. O, como diría alguien por estas tierras: no es ninguna pela ambaibas.
A estas alturas de la vida, con una Santa Cruz en constante evolución y con más mujeres profesionales como vos, ¿por qué sigue habiendo mujeres soñando con ser reinas de belleza?
Porque ser reina puede significar mucho más que llevar una corona. Para muchas mujeres representa un sueño, una oportunidad de crecer, de conocer nuevas realidades, de desarrollar seguridad y liderazgo y de utilizar una plataforma para representar algo en lo que creen. Ser profesional y querer ser reina no son caminos opuestos: una mujer puede prepararse, tener una carrera, trabajar por sus metas y al mismo tiempo disfrutar de la ilusión de representar a su tierra.
¿Qué prejuicio sobre las reinas de belleza te gustaría derribar?
Me gustaría acabar con la idea de que una reina solamente representa belleza, vestidos y eventos sociales. Una reina también puede ser una mujer preparada, profesional, con criterio, proyectos y capacidad para aportar a su sociedad. La imagen pública muestra una parte de nosotras, pero detrás de una corona hay una mujer con sueños, responsabilidades, trabajo, inseguridades y también muchas ganas de hacer cosas importantes.
Sos la primera Reina de Santa Cruz elegida por votación popular, ¿creés que esa particularidad te puede servir para cuestionar a las autoridades y no sólo para mostrar tu cara bonita?
Creo que ser elegida por votación popular representa, antes que nada, una responsabilidad con las personas que confiaron en mí. No considero que mi papel sea hacer política, pero sí creo que puedo utilizar mi voz para visibilizar necesidades, hacer preguntas y generar conversaciones sobre temas que afectan a nuestra sociedad.
La belleza suele ser lo primero que se juzga en una reina. ¿Qué aspecto de tu personalidad quisieras que la gente descubra antes de quedarse con tu imagen de mujer bonita?
Me gustaría que conozcan a una persona trabajadora, perseverante y muy comprometida con lo que me propongo. He aprendido que las cosas que realmente valen la pena requieren esfuerzo y constancia. Tengo una formación profesional y una historia de trabajo que me han enseñado a ser independiente y a valorar cada oportunidad. Para mí, la belleza puede abrir una puerta, pero es la personalidad, los valores y las acciones las que hacen que uno permanezca en determinado lugar.
Sé que has sido voluntaria en el área pediátrica del Oncológico y que has trabajado ayudando a mujeres que han sufrido maltrato. ¿Hay alguna causa que te toque especialmente y que te gustaría impulsar durante tu reinado?
Sí. Me gustaría trabajar por la educación y por generar más oportunidades para niños y jóvenes. Creo que la educación puede cambiar una vida y, al mismo tiempo, transformar una sociedad. Quiero aprovechar la visibilidad de la corona para acercarme a distintas realidades, escuchar y apoyar iniciativas que permitan que más jóvenes desarrollen sus capacidades y puedan creer en su futuro. No quiero ser una reina que sólo sirva como adorno. Desde mi posición, quiero inspirar y motivar a los jóvenes a prepararse, confiar en sí mismos y entender que su realidad de hoy no tiene por qué definir su futuro.

Camila considera que los cruceños pueden modernizarse sin perder sus tradiciones.
¿Qué significa para vos ser cruceña en un momento en el que la identidad y las tradiciones de Santa Cruz están cambiando o perdiéndose?
Puede sonar a cliché, pero para mí ser cruceña significa llevar con orgullo nuestras raíces, nuestra alegría y ese espíritu emprendedor que nos caracteriza. Yo creo que ningún camba espera a que le caigan las cosas del cielo cuando está sin trabajo fijo: pilla cualquier oficio, se las ingenia para salir adelante y busca la manera de sacar a su familia adelante. Definitivamente, los cruceños podemos modernizarnos sin perder nuestras tradiciones y nuestra identidad.
¿Cuál ha sido hasta ahora el momento más difícil de tu vida que te ha hecho madurar?
Sin duda, el fallecimiento de mis papitos. Perderlos fue un dolor muy grande y una experiencia que me hizo madurar de una manera que quizás nunca imaginé. Con el tiempo aprendí a transformar ese dolor en fortaleza, a valorar mucho más la vida y a seguir adelante honrando todo lo que ellos me enseñaron. Hoy siento que muchas de mis metas también llevan un poquito de ellos.
Si tuvieras la posibilidad de sentarte frente a una adolescente cruceña que siente que no es suficientemente bonita o exitosa, ¿qué le dirías?
Le diría que no permita que una comparación defina su valor. Cada persona tiene su propio tiempo, sus propios talentos y su propia historia. No tiene que parecerse a nadie para ser importante o exitosa o para que la quieran. Le diría que estudie, que trabaje por sus sueños, que se equivoque sin miedo y que aprenda a reconocer su propio valor. La verdadera seguridad no nace de sentir que sos perfecta, sino de saber quién sos y cuánto podés llegar a construir.
Cuando termine tu reinado, ¿qué te gustaría que los cruceños recuerden de vos?
Me gustaría que recuerden a una reina cercana, que supo representar a Santa Cruz con orgullo, pero que también entendió que una corona es una responsabilidad. Quisiera que recuerden mi trabajo, mi manera de tratar a las personas y las causas que pude apoyar. Todos sabemos que el título tiene una fecha de inicio y una fecha de finalización, pero el impacto que uno deja puede permanecer mucho más tiempo.
Productor fotográfico: Víctor Hugo Ribera | Peluquería y maquillaje: Sandra Egüez | Vestuario: Fantasías Nashela | Locación: CRE





