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“SEBA” CONQUISTA TIKTOK CON LOS SABORES DE LA SANTA CRUZ DE SUS ABUELAS

Empezó a grabarse preparando comida cuando tenía 14 años. Hoy, dos años después, tiene más experiencia y una comunidad digital que lo acompaña.
Por Rildo Barba. Fotos Gentileza de Sebastián Arauz | 09.09.26

Sebastián gusta de los platos preparados a la leña y en horno de barro.

Probablemente, Sebastián Arauz Zelaya sea uno de los creadores de contenido gastronómico más jóvenes de Santa Cruz. Tiene 16 años y el próximo año saldrá bachiller. Piensa formarse profesionalmente en Gastronomía y, aunque sabe que la carrera no se limita a recetas, sabores y técnicas de cocina, tiene previsto complementarla con estudios en Administración de Empresas.

“Cocinando con Seba” es el nombre de su espacio en las redes sociales. En Instagram y Facebook sus seguidores todavía son relativamente pocos, pero en TikTok la historia es muy distinta: ya superan los 478 mil, mientras que los “me gusta” pasan de los seis millones. Una comunidad que comenzó a crecer hace dos años gracias a videos hechos con naturalidad, sencillez y, sobre todo, sin pretensiones, algo que probablemente tenga mucho que ver con su juventud.

Pero detrás de cada plato hay también una historia familiar. Sebastián aprendió a cocinar junto a sus abuelas y su madre, y buena parte de las recetas que hoy comparte nacen de aquellos momentos vividos en la quinta de doña Ernestina Seoane, donde la comida se preparaba a leña o en horno de barro y los sabores tenían otro aroma y, sobre todo, estaban cargados de recuerdos.

De allí vienen también varias de las preparaciones que hoy comparte en sus redes, entre ellas el rapi al jugo, el keperí, el majao de colita de res y la dominguera patasca. Son platos ligados a la mesa cruceña y que Sebastián prepara y comparte luciendo su sombrero de jipijapa.

¿Cómo se te ocurrió hacer este tipo de contenido?

Básicamente, nació porque a mí me gusta la cocina. Como mi papá (Walter Arauz) trabajaba en un medio de comunicación, un día me sugirió hacer un video para las redes sociales. Entonces hicimos uno mostrando cómo se preparaba el masaco de plátano maduro.

¿La idea siempre fue hacer videos de comidas típicas?

Sí. En esa época, con mi familia íbamos a la quinta de mi abuela. Ella cocinaba a leña y le salía súper rica la comida. A mí me gustaba mucho. Entonces, mirándola, empecé a aprender todo el proceso de elaboración de las recetas, desde los ingredientes hasta los cortes y las cocciones.

¿Con ella aprendiste todo?

Al principio, sí. Y antes también aprendí con mi bisabuela Vicenta Vaca, que ya falleció. Mi madre (Beatriz Zelaya) también me enseñó. De chico la ayudaba en la cocina; me ponía a pelar arvejas. Después, mientras iba creciendo, me fue dando más responsabilidades: pelar papas, zanahorias, cebollas, ajos…

Después del primer video no paraste…

Sí, de ahí seguí con los videos, seguí con las recetas y seguí aprendiendo. Al ver que se volvían virales, no paramos. Actualmente, grabamos todos los fines de semana y en los feriados.

¿Y quién elige lo que van a preparar?

A veces lo elige mi papá y otras veces yo; es que cuando grabamos, toda la familia come. Almorzamos o cenamos lo que se graba.

¿Pero vos cocinás, grabás lo que otros cocinan o hacés ambas cosas?

No, no, no. Yo cocino mientras grabo. Con mi abuela era solamente para aprender y ya. Ahora, mientras hago todo, mi padre supervisa que no me pase nada.

Todo lo que has cocinado hasta ahora, ¿se te queda o algunas cosas se te van olvidando?

Le podría decir que sí, pero sé que me falta práctica para retener todo. Cuando uno prepara varias recetas, a veces se olvida de lo que ha hecho o de cómo era exactamente la preparación.

¿Estás juntando tus recetas? De repente, un día se te ocurre lanzar un recetario…

Sí, todo está guardado. He pensado en un recetario y es posible que lo haga en el futuro. Sería algo muy bonito y, sobre todo, útil para quienes deseen aprender a cocinar o ampliar sus conocimientos en cocina.

Seba, ¿qué dicen tus amigos de tus videos?

Nada, solamente me molestan cuando vamos a algún mercado. Dicen: “Ahí está ‘Cocinando con Seba’” (risas). Eso nomás. También me preguntan cuándo les voy a hacer sopa de maní, pizza y otras comidas.

La pregunta es porque generalmente los chicos creen que cocinar es un oficio de mujeres…

No, no me molestan con eso. Lo que pasa es que en mi colegio nos preparan para salir bachilleres con una carrera técnica. Entonces paso clases normales de Lenguaje, Sociales, Matemáticas y todas las materias, pero también tenemos Gastronomía.

Según «Seba», las comidas hechas a leña son más deliciosas que las elaboradas en cocinas a gas.

¿Cuál es el plato que más te gusta cocinar y comer?

El majao tostao de charque con huevo y plátano fritos. Es mi plato favorito. Es muy rico. Mis abuelas lo preparaban a leña y realmente tenía un sabor increíble. Definitivamente, ahí está la diferencia entre las comidas de antes y las de ahora: el sabor no es el mismo cuando se cocinan a leña que cuando se preparan en una cocina a gas.

¿Y cuál te parece el más complicado de preparar?

¿El más complicado? La gelatina de pata. ¡Es complicadísima! (Risas). Cuando la hicimos para grabar empezamos como a las 11 de la mañana y terminamos tipo 2 de la madrugada. Eso hierve y hierve, y uno tiene que estar pendiente del fuego y de la leña, incluso de sacar las cenizas. Son varias horas de cocción, porque las patas de la vaca tienen que deshacerse. Fue un procedimiento muy largo y cansador.

¿Te has accidentado cocinando?

Cocinando, no. Lo que me pasa más o menos diariamente es que me quemo al probar las comidas (risas).

¿Solamente estás haciendo comida cruceña o también le brincás a la nacional?

Por el momento, solamente comida cruceña, pero más adelante vamos a hacer de todos los departamentos. Creo que es bueno que los bolivianos probemos las diferentes recetas que hay en el país y aprendamos a prepararlas en casa. Felizmente, los ingredientes están al alcance de todos.

He visto que también promocionás emprendimientos gastronómicos…

Sí, lo hago porque creo que todos debemos ayudarnos mutuamente desde el lugar donde estemos. Hay personas que descubrieron su talento para la cocina y se animaron a emprender desde sus casas, preparando y vendiendo sus propios platos. Entonces, yo voy hasta donde están, pruebo lo que hacen y los muestro en mis redes para que más gente los conozca y puedan conseguir nuevos clientes. Me gusta poder aportar, aunque sea un poquito, a esos emprendimientos y ayudar a que sigan creciendo.

¿Qué te dice la gente que te reconoce en la calle? ¿Les gustan tus videos?

Cuando me ven, y también en los comentarios de los videos, la gente me dice que siga haciendo este tipo de contenido. Como la mayoría de mis seguidores son personas de la tercera edad, muchos me dicen que lo que hago le recuerda a su infancia. Me cuentan que así fue como ellos se criaron: cocinando y aprendiendo de sus abuelas y sus madres. Me felicitan y me dicen que continúe.

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