La colección la integran Tannat, Cabernet Franc y Zinfandel, etiquetas que conjugan conocimiento técnico y pasión.

Gerardo Aguirre, jefe de turismo y embajador de la marca Aranjuez (dcha.), y José David Durán, gerente comercial de la bodega.
Aranjuez vuelve a marcar un punto de inflexión en la vitivinicultura boliviana con el lanzamiento de Hitos: lo irrepetible, una colección que nace para honrar momentos únicos e irrepetibles en la historia del vino nacional y que refleja, con precisión y sensibilidad, una visión adelantada a su tiempo sobre el potencial de nuestro terroir y de los vinos de altura.
Cada vino de Hitos es el resultado de decisiones audaces, estudios de suelo, exploración de microclimas y años de trabajo paciente, cuando aún no existían referencias locales para muchas de estas variedades. Son etiquetas que conjugan conocimiento técnico y pasión, capaces de expresar con claridad su origen, su variedad y el momento histórico en el que fueron concebidas, convirtiéndose en verdaderos documentos líquidos del desarrollo vitivinícola de Bolivia.
Uno de esos hechos fundacionales se remonta a 1999, cuando Aranjuez fue la primera bodega en introducir la tannat en Bolivia, en la zona de Santa Ana la Nueva (al este de la ciudad de Tarija). En aquel entonces, apostar por esta cepa de gran estructura y carácter implicaba comprender su adaptación a la altura, al régimen térmico y a los suelos locales. Veintiséis años después, esa decisión se consolidó como un legado nacional: el tipo de vino no sólo se transformó en una de las variedades emblemáticas del país, sino que cuenta con un día nacional decretado por ley y está presente en prácticamente todas las bodegas bolivianas, gracias a la visión pionera de Aranjuez. Hoy, Hitos: lo irrepetible tiene Tannat.
Otro capítulo decisivo se escribió con el primer cabernet franc de Bolivia, cultivado en la zona de El Portillo (sureste de Tarija). Esta variedad, exigente y sutil, encontró en los valles bolivianos las condiciones ideales para expresar su perfil aromático, su frescura natural y su elegancia estructural. El trabajo vitícola y enológico desarrollado por Aranjuez permitió revelar todo su potencial, dando origen a un Cabernet Franc que hoy se posiciona como uno de los grandes referentes del país y que ha sido reconocido y premiado en escenarios internacionales.
La colección se completa con un nuevo logro histórico: el zinfandel. En 2010, Aranjuez volvió a adelantarse al tiempo al plantar esta variedad por primera vez en Bolivia, identificando además el potencial vitivinícola de la zona de Chaguaya (al sur de Tarija). Tras años de investigación, manejo de viñedo y vinificación cuidadosa, la bodega presenta este año Zinfandel, el primero de su tipo en el país: un vino irrepetible que expresa la energía de la altura, la singularidad del terruño y la madurez de un proyecto construido con paciencia y convicción.
Con Hitos: lo irrepetible, Aranjuez rinde homenaje a su espíritu pionero, a la valentía de decidir cuando no había certezas, a la tierra descubierta y comprendida con rigor, y a esos momentos que no se repiten, pero que quedan para siempre inscritos en la memoria y en la historia del vino boliviano.
Foto: Aranjuez






