En vísperas de los conciertos por el décimo aniversario de la Orquesta Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra, su director repasa logros, dificultades y sueños. Carmina Burana es la obra que hoy lo inspira a seguir adelante.
Por Rildo Barba. Fotos de Leonardo Souza 10|03|26

Terceros, director artístico de la Filarmónica, también está al frente de la orquesta de la Kent State University School of Music, en Estados Unidos.
En junio de 2016, alrededor de 2.000 personas disfrutaron en cuatro funciones del estreno de la Orquesta Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra. Lo hicieron con la misma obra con la que la agrupación artística pretende celebrar este sábado 14 y domingo 15 de marzo 10 años inspirando, deleitando y trascendiendo, Carmina Burana.
Antes de montar esta monumental cantata, el maestro Isaac Terceros había dirigido el concierto de El Mesías, de Georg Friedrich Händel, junto al grupo de cámara Entre Cantos. Aquel ensamble estaba conformado por unas 30 personas, cantantes de alto nivel y gran compromiso profesional. A ellos se incorporó una pequeña orquesta, y el resultado fue tan enriquecedor para todos que surgió la idea de continuar trabajando juntos.
En medio del entusiasmo surgió una idea ambiciosa: montar Carmina Burana. El desafío implicaba ampliar considerablemente el proyecto. Era necesario reunir una orquesta más grande y conformar un coro mucho más numeroso. Para lograrlo, se convocó a otros coros y se realizaron llamados abiertos para sumar cantantes y músicos interesados en participar en la obra.
Los ensayos comenzaron en mayo y se extendieron durante tres intensos meses de preparación. Fue en ese proceso, mientras el grupo crecía y se consolidaba alrededor del proyecto musical, cuando surgió la necesidad de darle una identidad a aquel conjunto que ya funcionaba como una verdadera orquesta. Así, en medio de la preparación de Carmina Burana, nació oficialmente la Orquesta Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra.
A la fecha, suma 33 temporadas, 245 conciertos y 1.479 obras interpretadas, cifras que reflejan la amplitud y diversidad de su repertorio. En este recorrido la han acompañado 453 invitados nacionales e internacionales, y sus presentaciones han convocado a más de 143.000 espectadores. Recientemente fue declarada De Interés Cultural Municipal mediante Ley Autonómica n.° 1.827.

La Filarmónica se presentará este 14 y 15 de marzo, en el teatro del Santa Cruz Cooperative School.
¿Cómo es que una orquesta que está iniciando se atreve a ejecutar Carmina Burana?
Yo, la verdad, no tengo la más mínima idea de cómo fue que nos decidimos a hacer esa obra (risas). Hoy día, 10 años atrás, creo que fue por la falta de experiencia; esa cosa que hace que la juventud se arriesgue a hacer lo impensable. Ensayamos mucho y gracias a Dios todo salió muy bien. La respuesta de la audiencia fue increíble; todas las noches fueron sold out con las entradas. Nosotros nunca imaginamos que eso iba a ser así.
¡Y ya pasaron 10 años!
Eso es un motivo de enorme satisfacción y alegría, particularmente porque las cosas en Santa Cruz de la Sierra son tan efímeras y más aún las que tienen que ver con cultura y arte: nacen y mueren.
¿Costó? ¿Cuesta seguir adelante?
Cuesta. Hay mucha insensibilidad de parte de las autoridades, porque creen que por los auspicios privados y la venta de entradas no necesitamos de su apoyo. Ellos no tienen la mínima idea de cuánto cuesta hacer esto para que nuestra ciudad pueda disfrutar de un espectáculo de primer nivel. Y, para colmo, no vienen a ningún concierto. Es triste, pero vamos a seguir trabajando y esperamos que la audiencia, que nunca nos ha dejados solos, pueda seguir acompañándonos en cada temporada.
Es bien conocida la escasa importancia que, en general, las autoridades de nuestro país han dado al arte. ¿Qué podría lograr la Filarmónica si ese panorama fuera diferente?
Todas las ciudades como Santa Cruz tienen orquestas profesionales que son financiadas con recursos públicos. ¿A qué me refiero? A que mucho del presupuesto de estas instituciones viene del sector público, porque son un bien social, un bien cultural para toda la ciudadanía. Entonces, lo que nosotros necesitamos son ítems. La Orquesta Sinfónica Nacional tiene 70; nosotros necesitamos esa misma cantidad de parte de la Alcaldía, de la Gobernación o compartida entre ellas para que nuestros músicos puedan, si no vivir íntegramente de su trabajo profesional, al menos subvencionar parte de sus gastos. Eso nos daría una flexibilidad de trabajo enorme, ¿por qué? Porque no dependeríamos solamente de la venta de entradas. Podríamos tocar con más frecuencia en los barrios, en las bibliotecas, ofrecer conciertos gratuitos… No necesitaríamos decir: “Oye, tenemos que vender entradas para cubrir los costos de los músicos y de la producción”. Además, con eso reduciríamos el costo de los boletos al mínimo posible, para que todo el mundo pueda acceder a ellos sin problema.
Suena bonito, pero también imposible…
Me gustaría que esto se haga realidad en los años que me quedan de vida. Y no estoy hablando tonteras: es viable si existe voluntad. Si queremos que esta generación de músicos no se pierda, tenemos que darles de comer, ¿no? Entonces, necesitamos en este momento, sí o sí, un cambio de chip y pensar en la música no como un hobby y empezar a reconocerla como una verdadera profesión. El gobierno de Chile cerrará su ciclo con una orquesta profesional subvencionada por el Estado en cada una de sus regiones. Es decir, las 14 regiones de ese país contarán con su propia orquesta. Nosotros no pretendemos que la Alcaldía o la Gobernación nos paguen todo. Lo que proponemos es una alianza: que las instituciones públicas puedan cubrir los honorarios de los músicos, mientras que desde nuestra parte nos haríamos cargo de los demás gastos operativos. Ojalá podamos concretar un acuerdo así en beneficio de la ciudad.
En alguna ocasión te escuché diciendo que Santa Cruz necesita un teatro adecuado para música clásica…
¡La necesitamos! La Filarmónica toca a pesar de las limitaciones de los teatros disponibles, porque en nuestra ciudad ninguno fue concebido para el tipo de música que interpretamos. Por eso es imprescindible contar con una sala de conciertos digna, diseñada con las condiciones acústicas y técnicas adecuadas, que además permita la realización de ópera. Una ciudad de más de un millón y medio de habitantes merece un espacio cultural de esta naturaleza. A través de la alianza público-privada que propongo, podríamos impulsar la construcción de ese teatro que sueño. Desde nuestra parte, estamos dispuestos a gestionar el proyecto y a poner a disposición nuestros contactos internacionales para hacerlo realidad.
¿Qué es lo que más destacás de la orquesta en este tiempo?
Lo que más destaco es el profundo sentido de pertenencia y de equipo que existe. Y no se trata sólo de los músicos y el coro, sino de toda la institución —la Fundación Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra—. Están los directores, el equipo administrativo, la producción escénica, quienes se encargan de las luces, el sonido y el video; también el equipo de comunicación y diseño. En fin, todo un equipo humano que trabaja tanto en el escenario como detrás de él, poniendo lo mejor de sí para que la orquesta funcione. ¿Y sabe algo? La mayoría lo hace ad honorem, por puro amor al arte. Son personas que se desvelan, que trabajan con entrega y dedicación. Muchos tienen otros empleos que les permiten sostenerse, pero aun así destinan tiempo y energía a este proyecto, movidos por un único propósito: dejar un legado cultural para nuestra ciudad.
Volviendo al tema de Carmina Burana, ¿cómo describirías el estilo musical de esta obra y qué la hace tan impactante?
Es muy difícil, desafiante. Requiere una instrumentación de enorme fuerza sonora y un coro multitudinario, que también incluye voces infantiles. Seremos más de 200 artistas en escena. Su interpretación representa un desafío técnico y artístico de gran magnitud: precisión rítmica, potencia sonora, coordinación coral y una expresividad sostenida por parte de cada artista. La puesta en escena integrará música, movimiento, iluminación y efectos especiales, para ofrecer una experiencia sensorial integral. El coro tiene que aprenderse la obra de memoria, y cantar en diferentes idiomas: alemán, sánscrito, latín…
¿Qué dice la letra?
Su texto es, en esencia, profano. Se trata de poemas medievales que permanecieron ocultos durante siglos en un monasterio bávaro —el célebre manuscrito de Carmina Burana, hallado en el monasterio de Benediktbeuern— porque hablaban de temas considerados prohibidos. En ellos se celebra el gozo de vivir, los placeres terrenales, el amor carnal y la belleza de la naturaleza, todo acompañado de una mirada satírica y crítica hacia las normas y el orden establecido. Siglos más tarde, el compositor alemán Carl Orff tomó esos textos y les dio música. La obra, concebida como una cantata escénica, se estrenó en 1937 y pronto se convirtió en una de las partituras más impactantes del siglo XX por su fuerza rítmica, visceral y dramática. El coro O Fortuna, que abre y cierra la obra, es hoy uno de los fragmentos más reconocibles de la música clásica, utilizado en cine, televisión y grandes montajes escénicos alrededor del mundo. Con esta obra comenzamos y ahora será parte de una linda celebración de nuestro décimo aniversario.

Afiche promocional de Carmina Burana, el concierto conmemorativo de los 10 años de la Filarmónica.
DATOS
Fechas del concierto: Sábado 14 y domingo 15 de marzo
Hora: 20:00
Venta de boletos: https://superticket.bo/Carmina-Burana/
Mediante el wathsapp: 75585821
Sectores y precios: General, Bs 120; Preferencia, Bs 179, y Vip, Bs 230





