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MARÍA BELÉN FORTÚN: «EL AMOR NO ES SOLAMENTE UN SENTIMIENTO; TAMBIÉN ES UNA DECISIÓN»

La periodista estrena el programa “¿Cómo estamos hoy?” en la plataforma digital VHS. Mientras atraviesa una ruptura matrimonial, enfrenta esta nueva etapa de su vida de la mano de sus hijos y aferrada a su fe en Dios, viviendo, como ella misma dice, un día a la vez.
Por Rildo Barba. Fotos Ricardo Valdivia | 29.06.26

Su programa «Un día a la vez» está en pausa. Ella confía en que regresará con más fuerza.

María Belén Fortún llega apresurada al aula donde su hija Julieta participa en una presentación artística. En el colegio celebran el Día de la Cultura y la niña, de nueve años, está vestida con un kimono japonés. Apenas comienza el espectáculo, la periodista e influencer saca su celular y empieza a fotografiarla con emoción. Esa mañana ha tenido que multiplicarse: en otros cursos la esperan Sofía, de 15 años, y Emanuel, también de nueve. Llegó unos minutos tarde, pero llegó.

Así transcurren hoy sus días: entre carreras, horarios y responsabilidades que parecen no terminar. Además de trabajar en Totalpec, donde apoya el área de Marketing y Comunicación y conduce Agrocast, el primer pódcast dirigido al productor rural, hasta hace poco también estaba al frente de su programa radial, atendía reuniones, grabaciones de contenido para redes sociales y, por supuesto, todas las obligaciones de su hogar.

Su espacio “Un día a la vez”, que creó y condujo durante varios años, primero en Radio Oriental y luego en Radio AS Contenidos, quedó en pausa. Sin embargo, para ella detenerse nunca será una opción. Como madre de tres hijos y sostén de su familia, necesitaba seguir trabajando. Por eso aceptó un nuevo desafío y se incorporó a “¿Cómo estamos hoy?”, un programa que se transmite a través de la plataforma digital VHS (de lunes a viernes, 7:00 h).

Durante cerca de nueve años estuvo casada con el también comunicador Jorge Añez. Reconoce que afrontar el fin de su matrimonio ha sido uno de los procesos más difíciles de su vida. «Ha habido momentos muy duros y quienes han estado cerca de mí saben todo lo que he tenido que atravesar. Incluso hoy sigo enfrentando desafíos, pero también he aprendido que, mientras elija caminar de la mano de Dios y hacer lo que a Él le agrada, voy a estar bien», afirma.

Realmente tu vida ha cambiado. ¿Qué pasó con “Un día a la vez”? ¿Volverá?

Nunca imaginé dejar ese proyecto, pero las circunstancias se dieron así. En la radio me plantearon modificar el acuerdo que teníamos y, siendo muy honesta, aceptarlo se me hacía muy difícil. En ese momento decidí priorizar la estabilidad económica de mi familia y cerrar ese ciclo. ¿Volverá? No lo sé. No sé cuándo, ni cómo, ni dónde (risas). Pero tengo la esperanza y el deseo de retomarlo, porque ocupa un lugar muy especial en mi corazón. Es un proyecto que nació en una etapa en la que no sabía muy bien cómo seguir adelante. Personas muy queridas me animaron a crear algo propio y Radio Oriental me abrió las puertas para salir al aire. Con el tiempo fue creciendo, evolucionando y transformándose. Hoy está en pausa, pero no olvidado. Confío en que, cuando llegue el momento indicado, regresará con más fuerza y con un propósito aún más claro.

¿Tu separación matrimonial es definitiva?

Por lo que todos podemos ver, sí.

¿Cómo estás viviendo esta etapa?

Con Dios en el centro de mi vida. Estoy convencida de que siempre debió ocupar ese lugar. Confío en que sostiene a mi familia, nos fortalece cada día y bendice nuestro hogar.

¿Cómo han vivido este proceso tus hijos?

Ellos son la razón por la que sigo de pie y lucho cada día. Saben que su mamá siempre estará para ellos, mientras Dios me lo permita. Los hijos sufren cuando sus padres se separan; quien diga lo contrario está equivocado. Ellos también viven el dolor de un divorcio. Pero, en medio de todo ese proceso, han aprendido que el verdadero consuelo viene de Dios. Él ha sido nuestro refugio. Ya no sólo lo conocen, también le sirven: forman parte de una hermosa comunidad en la iglesia y participan en actividades que fortalecen su vida espiritual. Como mamá, eso me da la tranquilidad de saber que estamos recorriendo el camino correcto.

¿La vida se volvió más complicada?

No diría más complicada, pero sí mucho más intensa. Al principio fue muy difícil y hubo momentos en los que me sentí desesperada. Sin embargo, si no hubiera decidido acercarme más a Dios y ponerlo en el centro de mi vida, no habría podido salir adelante. Hoy todo resulta más llevadero, aunque sigue siendo un gran desafío. Soy mamá las 24 horas del día: llevo a mis hijos al colegio, a sus actividades deportivas, los ayudo con las tareas, los acompaño a la iglesia, a sus reuniones y a todos los lugares donde necesitan estar. También están las responsabilidades del hogar: cocinar, ordenar, limpiar… y cuando alguno se enferma, mamá también hace de doctora (risas). A todo eso se suma mi trabajo, porque soy quien sostiene económicamente mi casa.

¿Seguís creyendo en el amor?

Sí, por supuesto. Creo en el amor porque primero he experimentado el amor de Dios, y ese es el mayor ejemplo que tengo. También lo encuentro cada día en los gestos y el cariño de mis hijos. Con el tiempo entendí que el amor no es solamente un sentimiento; también es una decisión. Es muy fácil amar cuando todo marcha bien, pero el verdadero amor se pone a prueba cuando aparecen las diferencias, las heridas y las dificultades. Hay una frase que me marcó profundamente: el amor deja de ser una emoción para convertirse en un compromiso.

¿Y en el matrimonio?

Sigo creyendo en el matrimonio. Para mí, el matrimonio no es la unión de dos personas perfectas, sino de dos seres imperfectos que cada día deciden volver a tomarse de la mano, poner a Dios en el centro y seguir caminando juntas. Creo que todavía existen hombres íntegros, leales y temerosos de Dios.

¿Un día a la vez es tu forma de vivir?

Sí, eso intento. No siempre es fácil, porque muchas veces queremos tener el control de todo o saber qué nos depara el mañana. Pero la palabra de Dios nos recuerda que cada día tiene su propio afán. Por eso procuro vivir un día a la vez, confiando en sus promesas y caminando en obediencia a su voluntad. Es ahí donde encuentro la paz para seguir adelante.

María Belén conduce «¿Cómo estamos hoy?» con Ezequiel Serres, Mónica Bustos y Thor Wilson.

 

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