En apenas cuatro años, este cruceño convirtió su negocio El Chico Fresa en una cadena con dos carritos y siete tiendas. Ahora, a ese éxito suma un nuevo desafío: las MrBeast Burger.
Por Rildo Barba. Fotos Gentileza de Jonathan Gómez | 29.07.26

Jonathan invirtió todos sus ahorros en su primer carrito. Fue en 2024.
Dicen que cada niño nace con un pan bajo el brazo. Pues bien, Eithan, el hijo del conocido «chico fresa», llegó con una hamburguesa… y no cualquier hamburguesa, sino una MrBeast Burger. Coincidiendo con su nacimiento, Jonathan Gómez sumó un segundo gran negocio: la representación de la marca del famoso youtuber. Si con las fresas con crema ya no daba abasto, ahora su agenda está más ocupada que nunca.
Su habilidad para el marketing en redes sociales ha sido una de las claves para consolidar su marca en Santa Cruz de la Sierra. Precisamente eso fue lo que vio en él Tommy Wende, CEO del Grupo Wende, cuando buscaba un socio para traer la franquicia de MrBeast Burger a Bolivia. Ellos mismos resumieron la historia en un video de TikTok: uno necesitaba un experto en marketing y el otro a alguien que le enseñara a hacer empresa.
Pero volvamos al comienzo, cuando todo giraba alrededor de unas fresas dulces. Jonathan empezó a venderlas en mayo de 2024, con apenas 24 años. Invirtió todos sus ahorros en un carrito que instaló en la rotonda de la avenida Tres Pasos al Frente y cuarto anillo. Sabía que el mercado estaba cundido de emprendimientos similares y, de hecho, muchas personas le advirtieron que no era una buena idea. Aun así, decidió apostar por su proyecto.
Los resultados no tardaron en llegar. Hoy cuenta con dos carritos —uno frente a la Universidad Domingo Savio y otro frente al edificio Green Tower, en Equipetrol—, además de seis tiendas físicas. El mismo año en que comenzó a vender de forma ambulante abrió su primer local, precisamente en la misma zona donde dio inicio a su historia. Desde entonces, Jonathan no ha parado.
¿Por qué le pusiste a tu negocio el nombre de El Chico Fresa? ¿Sabés lo que significa?
Sí, claro. Cuando fui a México me explicaron que “chico fresa” es como le dicen a la gente con plata o, como diríamos acá, a los “mocasineros”. Pero en mi caso no tiene nada que ver con eso. Le puse ese nombre simplemente porque soy un chico y vendo fresas; o sea, no tiene nada que ver con lo otro.
¿Cómo fue que te animaste a vender fresas con crema habiendo tanta gente haciendo lo mismo?
Porque no tenía más opciones (risas). Quería tener un negocio propio y soy bastante terco. Hasta que no me pasa algo malo, recién aprendo. Cuando se me mete una idea en la cabeza, no me la saco hasta hacerla realidad. Todo el mundo me decía: “Ya todos venden fresas, vos no vas a vender”. Pero yo quería comprobarlo por mí mismo. Y mire, si les hubiera hecho caso a todas esas personas, hoy no estaría aquí.
¿A qué te dedicabas antes?
Hacía delivery y también me dedicaba a prestar plata; montos bajos, 500 bolivianos, cosas así.
¿Y de dónde tenías la plata?
De lo que había trabajado. Como vivía en anticrético, no tenía hijos y ya había pagado mi moto, no tenía nada en qué gastar. Así que iba juntando y como no podía tener la plata parada, la prestaba. Siempre he buscado qué hacer en mi vida.
¿Siempre fuiste metedor, trabajador?
Sí, desde mis 15 años, cuando trabajé como ayudante de un vendedor de gas, en un camión. Fui gasero.
Entonces, ¿tu familia no es de recursos elevados?
No, ni idea. Soy yo el que tengo recursos elevados (risas). Pero ayudo a mi familia; a mi madre le ayudé a poner su pollería en su casa.
¿Y tu papá?
Mi padre es chofer de micro. Ese es su trabajo y a él le gusta. Él en su mundo.

Gómez es socio del Grupo Wende, dueño de la franquicia MrBeast Burger en Bolivia.
Jonathan Gómez es el mayor de siete hermanos. A los 18 años, cuando aún estaba en la prepromoción, decidió dejar la casa de sus padres para independizarse. Ese espíritu de asumir riesgos y abrirse camino por cuenta propia marcaría también su vida como emprendedor. En el plano personal, hace apenas un mes se convirtió en padre de Eithan, fruto de su relación con Yasmín Guzmán. El matrimonio también forma parte de sus proyectos y, según cuenta, es muy probable que llegue en 2027.
¿Vos sabías hacer fresas con crema?
No, no tenía ni idea. Aprendí viendo tutoriales en YouTube, porque tampoco es que quienes ya tienen su negocio quieran enseñarte. Después conocí a una señora que sabía de repostería y ella sí lo hizo. Ahora trabajo con un chef, y gracias a él hemos aprendido a preparar la crema completamente desde cero, incluso el proceso para que no se haga agua.
¿Tuviste miedo a la hora de emprender?
Cuando uno empieza cualquier negocio tiene miedo. Yo tenía miedo de que venga la alcaldía y se lleve mi carrito; eso habría significado perder todo mi capital. Pero no, gracias a Dios no pasó nada. Obviamente siempre hubo complicaciones, pero nada que no se pudiese superar.
¿Por qué creés que tu negocio funcionó?
No fue porque me hayan tocado con una varita mágica. Detrás hubo una estrategia de marketing. Yo siempre digo que la publicidad y las ventas van de la mano. Antes hacía transmisiones en vivo boludeando en mi casa. Pero cuando decidí emprender, me dije: “Voy a mostrar todo el proceso, desde que empiezo a preparar el producto”. Fue así que la gente vio cómo hacía las fresas y se iba enganchando con el contenido. Así, cuando finalmente llegaba al punto de venta, ya había personas esperándome para comprar.
¿Has pensado en vender la franquicia?
Por el momento no, pero sí tengo planes. No sé si franquicia o abrir nosotros nomás en otro departamento.
¿Y creés que funcionaría en otra parte?
Sí, totalmente. Yo estoy seguro de que funcionaría en cualquier lugar de Bolivia.
¿Qué creés que diferencia a El Chico Fresa del resto?
Yo creo que la diferencia está en la calidad del producto. Obviamente no sé cómo preparan sus fresas con crema los demás, porque tampoco ando probando la competencia, pero siento que nosotros hacemos una crema distinta. Además, cuidamos mucho toda la cadena de frío y, más adelante, queremos invertir en una cámara de frío para seguir mejorando. También trabajamos con batidoras industriales, y creo que no todos los negocios pueden decir que cuentan con ese tipo de equipamiento para garantizar la calidad de sus productos. Nuestras frutillas siempre están bien frías, y la crema se mantiene espesa y a la temperatura ideal.
Ahora toca hablar de MrBeast Burger, ¿se te pasó en algún momento por la cabeza abrir un negocio así?
No, para nada. Cuando me propusieron ser socio de la franquicia acepté porque sabía que le iba a sumar mucho a mi marca personal y, lógicamente, también a mis ventas. La gente va a decir: “El Chico Fresa trajo MrBeast Burger”, y eso hace que mi nombre se conozca mucho más a nivel nacional. Además, creo que también me ayudará a consolidarme como empresario, porque voy a poder decir: “Yo traje esta franquicia, yo soy dueño de esta franquicia”.
¿La pensaste para aceptar?
Sí, la pensé. Pensé en todas las cosas positivas y negativas, y pues, me di cuenta de que había mucho más por ganar que por perder.
Oye, para ser socio de una franquicia de este calibre, realmente tuviste que haber ganado harto vendiendo fresas, ¿no?
Sí, digamos (risas). Me va bien, gracias a Dios, pero todo es fruto del trabajo que vengo haciendo desde hace dos años sin bajarle, sin parar. No es que diga: “Ya logré esto, ya soy esto” y me conforme. Al contrario, siempre hay algo nuevo por hacer, algo más en lo que seguir trabajando.
¿Sentís que ahora tenés más responsabilidades que antes?
Totalmente. Actualmente dependen de mí muchísimas personas, y por eso trato de seguir educándome, de aprender más y de cuidar lo que digo, porque al final eso es lo que más juzga la gente: tus palabras, tu comportamiento y la forma en la que sos. Todo eso también se refleja en las ventas, así que tengo que ser una buena persona. De todas maneras, soy muy creyente de que cuando uno hace las cosas bien, le va bien. Creo que por eso he progresado: porque nunca he pasado por encima de nadie. Siempre he estado enfocado en mí, en mi camino y en cómo puedo mejorar. No estoy pendiente de lo que hace fulanito o zutanito; prefiero concentrarme en seguir creciendo y hacer las cosas cada vez mejor.
Hablando de mejorar, ¿ha mejorado tu calidad de vida?
Ha mejorado, sobre todo desde que realmente pudimos crecer y empezamos a contratar profesionales que nos ayudaran en diferentes áreas. No fue que mi calidad de vida cambió apenas empezamos a vender fresas con crema; al principio fue una etapa de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio, cuando prácticamente nadie me tiraba bola.
¿La pasaste mal alguna vez?
Sí, o sea, antes de vender fresas con crema toda mi vida fue complicada. Mi niñez no fue fácil; tuve momentos y etapas difíciles. Pero ahora que soy responsable de mi propia vida, que sé qué debo hacer y cómo debo actuar, siento que estoy viviendo buenos tiempos y hay que aprovecharlos.
Hablas al contrario de mucha gente que cree que vivimos tiempos malos…
No, es que yo creo que todo depende de cómo uno ve la vida. Hay que tratar de encontrar lo positivo dentro de todo lo malo que pueda suceder en el país, porque al final habrá soluciones. Yo no me estanco y creo que ese es el problema de algunas personas: viven quejándose de la vida, de su situación. A mí me pasa algo y, en vez de quedarme lamentando, lo convierto en contenido, genero ventas, genero oportunidades y sigo avanzando.
¿Has pensado en estudiar una carrera?
Tal vez no una carrera, pero quisiera mejorar un poco más mi vocabulario, aunque sé que eso se puede hacer leyendo libros.
¿Y por qué no?
A mí me gusta hacer marketing. Bueno, no marketing, sino crear contenido, que al final es lo que vende. Entonces, no sé, quizá más adelante podría estudiar actuación, cine o algo relacionado con ese mundo. Pero por el momento, como estoy en una etapa de crecimiento, no puedo desenfocarme de mi negocio.
Bueno, ahora sos famoso por El Chico Fresa y lo serás más por MrBeast Burger, ¿será que se te subirán los humos?
No. O sea, no sé cómo se me podrían subir los humos. La verdad, me va bien desde hace tiempo y, desde hace uno o dos años, puedo decir que ya no trabajo solamente para tener más plata, sino para generar empleos y dar oportunidades a más personas. Ya no estoy pensando sólo en mí, en mí y en mí, sino en cómo dar empleos, cómo mejorar, cómo crecer y cómo abrir más tiendas. Entonces, no creo que eso vaya a pasar. Tener ese tipo de actitud no me llevaría a nada bueno. Me está yendo bien, pero nunca dejaría de tratar a las personas como personas. Siempre he creído que todos merecemos el mismo respeto. Que alguien tenga más o menos que los demás no lo hace mejor ni peor. Al final, lo que define a una persona es cómo trata a los demás.
Decime, ¿querés conocer a MrBeast?
¿Quién no quisiera conocerlo? (risas). Es un sueño para cualquier creador de contenido y también para muchas personas que no se dedican a esto. Me encantaría poder hacer una colaboración con él, grabar un video juntos o, al menos, lograr que nos vea, que sepa que existimos y que conozca lo que estamos haciendo.





