La pareja se conoció en 2012, cuando ambos eran colegas en el colegio Santo Tomás de Aquino. Años después, eligieron Le Mayen Tapekuá como escenario para celebrar su matrimonio.
Fotos Renzo Guzmán | 14.09.26

Los recién casados posaron bajo un gran árbol, testigo de su unión.
Alejandra Eloysa Villa González y Richard Osinaga Muñoz celebraron su matrimonio en una íntima ceremonia oficiada por el pastor José Oropeza, de la iglesia Familia Kairos, en Le Mayen Tapekuá. Rodeados de naturaleza, detalles cuidadosamente elegidos y la calidez de sus seres queridos, los novios dieron el sí tras una historia de amor que comenzó cuando eran colegas en el colegio Santo Tomás de Aquino.
Se conocieron en 2012. Cuatro años de noviazgo, con idas y vueltas, altos y bajos, pusieron a prueba una relación que, sin embargo, nunca perdió su esencia. «El hilo rojo que nos unía nunca se soltó», cuentan, convencidos de que, pese al tiempo y la distancia, nunca dejaron de amarse.
Para la ocasión, Alejandra lució un vestido importado de la diseñadora italiana Nicole Milano. El modelo combinó encaje y tul, con un busto de encaje, tirantes transparentes y una falda de organza satinada. Como complemento llevó una delicada tiara que su madre le había regalado en diciembre, reservándola especialmente para verla lucir el día de su boda.
Richard eligió un traje azul de Almanza, perteneciente a la línea Usanza Clásica. Los anillos fueron realizados por Sophia Roca, de la joyería Beriá Oro Vivo, a partir de un diseño personalizado inspirado en el símbolo del infinito, elegido por su especial significado para la pareja.
La decoración estuvo a cargo de Martha Evelin Herrera, quien trabajó de manera cercana con los propios novios. Richard y Alejandra también se involucraron en la ambientación y aportaron numerosos detalles hechos a mano, a los que se sumaron el cariño y la dedicación del personal de Le Mayen Tapekuá y de su propietaria, Elizabeth Moret.
La propuesta gastronómica estuvo a cargo del lugar. Luego del brindis con vino espumante, los invitados degustaron una ensalada arcoíris como entrada. El plato principal fue un emincé de lomito de res acompañado de dos salsas, al vino tinto y a la primavera, además de puré de papa, brócoli en mantequilla de ajo y brioche Le Mayen. El menú concluyó con una crème brûlée y la tradicional torta Tapekuá de la casa.
La música estuvo a cargo de DeTres. Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el baile de los novios, preparado especialmente por Bemba Dance Studio. La presentación comenzó con I Don’t Want to Miss a Thing, de Aerosmith, la canción especial de la pareja; continuó con Die With a Smile, de Bruno Mars y Lady Gaga, y terminó con Somos la copa y el vino, de Chayanne, dando paso a la celebración en la pista de baile.
Fueron apenas 30 los invitados que acompañaron a Richard y Alejandra en esta celebración íntima, entre familiares, amigos y colegas. Sin embargo, hubo cuatro pequeños que ocuparon un lugar particularmente especial: Fabiana, Larissa, Fabricio y Lucía, los cuatro niños de la familia a quienes los novios consideran también protagonistas de su gran día.
La luna de miel tendrá que esperar un poco más. Richard y Alejandra ya comenzaron a planificar el viaje de sus sueños para 2027, cuando esperan recorrer Europa juntos y conocer destinos como Italia, Francia y España, además de otros lugares que descubrirán por primera vez como marido y mujer.

Alejandra y Richard procediendo al tradicional corte de la torta nupcial.

Los protagonistas de esta historia: Richard, Alejandra, Fabiana, Emma, Larissa, Lucía y Fabricio.

Para representar su amor, los novios eligieron el lavado de pies como acto de servicio.

Una sorpresa preparada por la novia: tres canciones interpretadas para Richard.

La señora Leonor González, «Nonito», estuvo junto a los novios durante distintas etapas de la preparación de la boda. Desde el cielo, presenció el matrimonio.

La familia completa celebra la unión de Alejandra y Richard.




