La cena-concierto “Encendamos la vida” reunió a más de 400 personas para disfrutar de buena gastronomía, música y arte en un marco de solidaridad.

El gobernador, Luis Fernando Camacho; la primera dama, María Elena Urquidi; el Nuncio Apostólico, Fermín Sosa; el presidente de la FNVS, José Luis Camacho Miserendino; y el arzobispo, Luis Leigue.
“Encendamos la vida” fue el nombre de la cena-concierto con el que la Fundación Nacional Vida Segura convocó a extender la mano en favor del Hogar de la Paz “Madre Teresa de Calcuta”, que en Santa Cruz de la Sierra acoge a niños discapacitados y ancianos abandonados. Más de 400 personas atendieron el llamado solidario y se dieron cita en el salón Chiquitano, de Fexpocruz.
Previamente, los embajadores de luz, personajes comprometidos con la causa, se encargaron de prender velas y llevarlas a sus mesas, en un momento simbólico y muy emotivo. Luego siguió un performance artístico que presentó los cuatro pilares que orientan el trabajo de la Fundación Nacional Vida Segura: salud, educación, deporte y cultura.

En su discurso de presentación, el presidente de la institución, José Luis Camacho Miserendino, destacó que la actividad nacía de una profunda sensibilidad humana y evocó una enseñanza de la Madre Teresa de Calcuta, inspiración de la velada: «Nunca estarás tan ocupado como para no pensar en los demás». Y concluyó: «Que nunca se pierda la capacidad de tender la mano y abrazar al prójimo».
Con notable emoción, anunció que la Fundación ha consolidado acuerdos con entidades internacionales de gran relevancia, como Unicef, el Tecnológico de Monterrey, el Hospital Pediátrico Bambino Gesù, Rotary International, Lions Clubs International, Cruz Roja Internacional y la Organización Mundial de la Salud, entre otras.
A escala nacional, la Fundación logró alianzas con Cainco, Infocal, Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, APAC, Orquesta Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra, Orquesta Sinfónica Juvenil, Arzobispado de Santa Cruz, Hipermaxi, Academia Tahuichi Aguilera y muchas otras instituciones. Con la mayoría de ellas ya se han impulsado iniciativas en favor de la comunidad y los más vulnerables.
El gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, coincidió en su mensaje, afirmando: «Lo que se ve hoy aquí es el ejemplo de lo que Santa Cruz puede lograr: unir voluntades. Somos una región que produce, que trabaja y, sobre todo, que ayuda. En este pueblo, los empresarios se unen con los vecinos; las familias, con los voluntarios; y las instituciones comparten recursos, tiempo y corazón».
La primera dama de Bolivia, María Elena Urquidi, subrayó la importancia de fortalecer redes de apoyo capaces de vincular al Estado, al sector privado, a las organizaciones de fe, a la cooperación internacional y a la ciudadanía. «Cuando caminamos en unidad, las soluciones llegan más lejos y más rápido», señaló. «Esta noche no es sólo un evento; es un recordatorio de que la luz, por pequeña que sea, siempre se multiplica cuando se comparte. Cada gesto de amor, cada hora entregada, cada donación y cada mano extendida hacen que Bolivia sea un país más humano, más justo y más esperanzador».
Empresarios, autoridades, diplomáticos y profesionales de distintas áreas acompañaron este encuentro especial. Entre los invitados destacaron el Nuncio Apostólico del papa León XIV, Fermín Sosa, y el arzobispo René Leigue, quienes sumaron su presencia a este gesto de unidad y solidaridad.

La música, la gastronomía y el arte moldearon una experiencia inolvidable. La pianista Marianela Aparicio interpretó piezas inspiradas en el acervo cruceño y la violinista Rebeca Villarroel amenizó la cena que estuvo a cargo del chef Santos Coaquira; el postre fue creación de la pâtisserie Yayoi Araujo. El cierre de la velada estuvo marcado por la exitosa subasta de 10 obras de arte organizada por Manzana 1 y animada con la simpatía de Reyes Seleme, que armó una fiesta con el revoloteo de servilletas. La artista plástica Ejti Sthi pintó una particular «Última cena» especialmente para la ocasión y también aportó con su dosis de buen humor.
El objetivo se cumplió plenamente: gracias a la generosidad y al esfuerzo colectivo, los niños y adultos mayores del Hogar de la Paz, atendido por las Hermanas de la Caridad, podrán vivir con mayor tranquilidad durante un buen tiempo. Fue una noche que confirmó que cuando la solidaridad se enciende, los corazones se alegran y las sonrisas abundan.

José Luis Camacho, presidente de la Fundación Nacional Vida Segura, con su esposa, Paula Victoria Giannotti, y su padre, José Luis Camacho Parada.

Julio César Caballero, director ejecutivo de la Fundación, con el arzobispo René Leigue y el Nuncio Apostólico, Fermín Sosa.

Compañeros de trabajo en el Grupo Nacional Vida, Nadia Eid y Jorge Hugo Parada.

El cónsul de Malta en Bolivia, Gonzalo Torrico, y su hijo Juan Pablo Torrico.

El rector de la UAGRM, Reinerio Vargas, y su esposa Marlene Andia.

Alejandra Vaca Díez, Ingrid Wende y Mariano Aguilera.

Los esposos Percy Áñez Rivero y María Lourdes Castedo.

Erika Áñez y Jaime Christian Gutiérrez fueron embajadores de luz.

Medul Dabdoub y su hija Marie Medlen Antelo.

Los esposos Roxana Valda y José Luis Fernández de Córdoba.

Robert Jakubek y su madre Yasminka Marinkovic.

Rubén Darío Ortiz flanqueado por su esposa Yorana Ortiz y su hija Lariza Ortiz.

Los esposos Lourdes Abularach y Rubén Dabdoub, con la pianista Marianela Aparicio y su hija Isabella Asbún.

Desirée Durán ofició como maestra de ceremonia.
Fotos: SouzaInfantas / Grupo Nacional Vida






