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ÁLVARO PRADO DARÁ PELEA EN LOS ÁNGELES

El luchador de artes marciales mixtas se estrenará con la Legacy Fighting Alliance (LFA). A sus 24 años es fisioterapeuta y estudiante de Medicina.   

Un post en el Facebook de Álvaro Prado Herrera dice “Del barrio al mundo”, una frase que bien podría hacer alusión a su próximo combate. El 9 de diciembre, este muchacho se estrenará con la Legacy Fighting Alliance (LFA), una organización estadounidense que promociona luchadores de artes marciales mixtas en programas televisivos.

Entusiasmado y sin ínfulas de todopoderoso, asegura que lleva mucho tiempo preparándose para conseguir logros como este. «Venimos trabajando con un propósito y ahora con mi entrenador (Carlos Olmos) ya vemos los resultados, aunque los esperábamos para el 2023», dice el yacuibeño, residente en Santa Cruz de la Sierra desde su infancia.

Y fue precisamente de niño, cuando tenía 11 años, que empezó con la práctica de los deportes de contacto, influenciado por su padre, un cochabambino apasionado por estas disciplinas. Ahora a su hijo nadie lo tumba (o al menos puede dar pelea): es cinturón marrón en kenpo kárate, negro en kick boxing y lila en jiu-jitsu brasileño.

Tiene 24 años y no pierde el tiempo. Es fisioterapeuta y cursa el segundo año de Medicina. Según él, ambas carreras se complementan con las artes marciales. «Quise estudiar Fisioterapia para ver el tema de las lesiones; pero, cuando hice mi internado, me entusiasmé con el área médica», expresa.

Organizado a morir; sus estudios y los entrenamientos en el gimnasio The Academy lo mantienen ocupado todo el día. Álvaro es consciente de que hay que prepararse para conseguir el éxito; sabe que su deporte podría darle buenos réditos económicos, dependiendo de cuánto él suba su nivel. Y en ello trabaja.

Por ser en Los Ángeles, su próxima pelea será la primera de gran relevancia en su carrera. Ya ha tenido otras internacionales, pero esta puede abrirle puertas insospechadas. Sobre sus espaldas, “Baby” carga seis victorias y dos derrotas. Su apodo parece no condecir con sus triunfos; se lo ve grande.

 

 

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