Chateando

RODRIGO ALEGRE BUSCA UN SITIAL ENTRE LOS GRANDES CANTANTES LÍRICOS

El tenor boliviano estudia en uno de los conservatorios más prestigiosos del mundo, gracias al cupo que obtuvo entre 130 postulantes de diversas nacionalidades y a mecenas que confían en su talento.

Alegre es su apellido y, la verdad, Rodrigo tendría que estarlo, tendría que tener esa sensación siempre: para los oídos comunes, él canta bonito; para quienes saben de música, él es extraordinario y puede llegar lejos. De hecho, ya este boliviano está al otro lado del mundo, en la prestigiosa Universität Mozarteum, en Salzburgo, donde estudia para convertirse en cantante lírico. Ocupó uno de los 15 codiciados cupos del conservatorio austriaco, compitiendo contra 130 solicitantes de diversas nacionalidades.

«Para la audición tuve que venir acá y quedarme una semana, como no podía quedarme a esperar el resultado, los costes de alimentación y de alquiler me hicieron volver a Bolivia. Cuando recibí el correo con la buena noticia supe que el camino estaba abierto para seguir avanzando», cuenta este joven, de 23 años, nacido en una comunidad cercada a Comarapa, en el departamento de Santa Cruz. Sus padres son agricultores de frutillas que, sin comprender mucho el talento de su hijo, lo instaron a formarse: primero, enviándolo al pueblo aledaño a cursar la secundaria y, después, consintiendo que estudie Música en una universidad de la ciudad.

Con la ayuda de algunos mecenas en el país y en el extranjero, Rodrigo siguió estudios superiores en Santa Cruz y en Cochabamba. En esa segunda urbe tuvo que trabajar como cargador de verduras en un mercado, todo por financiar su educación. De allí vino la audición; sus benefactores estaban convencidos de que si él realmente quería aprender canto lírico, tendría que estar en Europa. Vía chat tenemos esta entrevista.

¿Qué tal tu vida en Salzburgo?

Salzburgo es una ciudad pequeña. Voy y vuelvo a casa de la universidad y del trabajo en bici, me gusta; hay vías muy bien construidas para eso. En cuanto al idioma, no saber inglés es una limitante muy grande para conocer personas de otras nacionalidades. Lamentablemente, yo no tuve la oportunidad de aprender inglés, no era una prioridad en el lugar donde estudié y, además, no tenía idea de que iba a ser importante para mi vida. Cuando llegué acá me comunicaba más en alemán, ahora sigo aprendiéndolo y lo hablo más fluidamente. Tal vez por esto del idioma estoy haciendo amistades con gente de Colombia, México y Ecuador, con quienes de momento estamos haciendo proyectos y con quienes me llevo mejor y puedo compartir mejor mis ideas. Tengo amigos de otros países, con los que seguro más adelante tendré buenas relaciones. En cuanto al tema artístico y profesional, acá hay mucha competencia, aquí eres uno más; pero hay que usar eso a favor para seguir trabajando con mayor empeño.

¿A cuál de los famosos tenores admirás más? ¿Has visto cantar a alguno en vivo y directo?

Hay una lista muy grande de los tenores a los que admiro mucho, pasados y actuales. De los pasados a Luciano Pavarotti, Alfredo Krauss. De los actuales te puedo decir que a Javier Camarena, Juan Diego Flores, Ramón Vargas, Rolando Villazón… Ya tuve la oportunidad de ver y escuchar a Rolando Villazón, espero ver y escuchar un día a los demás.   

¿A dónde querés llegar como cantante?

Eso depende mucho de la dedicación, del apoyo y de la dedicación, pero también de la suerte. Como objetivo, quizá un poco atrevido de mi parte, a mí me encantaría cantar en La Scala de Milán, en el Royal Opera House de Londres o en un festival de Salzburgo, que son como los escenarios de mayor renombre en el canto lírico. Claro, ¡eso es como un sueño allá arriba! Obviamente, pondré todo el esfuerzo para acercarme, daré todo de mí, pero nunca se sabe. Claro que también se puede llegar allá como parte del coro o cantando en un rol pequeño, pero uno grande o principal son palabras mayores.

¿Qué es lo que más extrañás de tu casa? 

Desde mis siete años estuve viviendo fuera de casa; veía a mi padre solo los fines de semana. Después estuve moviéndome de un lugar al otro, primero por Comarapa, después Santa Cruz, Cochabamba… Entonces, pues, naturalmente mi casa va a estar ahí donde están mis padres, siempre los echo de menos a ellos y a mis hermanas. Por otro lado, extraño mucho poder ser totalmente libre y esa espontaneidad con la que uno puede comunicarse con su gente.

¿Qué te dice tu mamá cuando hablás con ella? Las mamás son más preocuponas que los papás…  

Esta cuarentena nos dio la oportunidad de agarrar una buena costumbre: con mis hermanos y papás hicimos un grupo de Whatsapp y estamos llamándonos todos los fines de semana, antes no lo hacíamos. Nos contamos lo que hacemos, lo que vivimos… El factor económico siempre preocupa a mi madre, aunque es poco lo que ella y mi padre pueden hacer al respecto. Ella me pregunta si tengo el dinero suficiente para comer, si estoy bien de salud, si me siento bien…

¿Qué canción te gusta interpretar? ¿Alguna canción boliviana da para cantarla con tu voz de tenor? 

¡Hay muchas canciones que me gustan cantar! Las latinoamericanas “El día que me quieras”, “Alfonsina y el mar”… En cuanto a un aria, que es más el estilo mío, “Una furtiva lacrima”, de Gaetano Donizetti me fascina. Y respecto a algún tema boliviano que me gustaría interpretar, “Niña Camba” sale muy bien al puro estilo lírico. “Palomitay”, en quechua, también es adaptable.

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