El emprendedor cochabambino fundó una empresa que, junto a inversionistas, compra, remodela y comercializa propiedades inmobiliarias.
Rildo Barba 22|01|26

Jurado dejó su negocio de bebidas para incursionar en un mercado desconocido: el inmobiliario.
¿Has visto ese programa de televisión por cable en el que los gemelos Drew y Jonathan Scott compran casas, las renuevan y luego las venden a un precio mayor? Algo muy similar es lo que hoy hace el boliviano Óscar Jurado Echeverría en Estados Unidos. En Miami, junto a su socio Alejandro León, fundó MiamiGo, una empresa financiera dedicada a captar capital para invertir en bienes raíces. Además, es propietario de Sky Moon, una compañía especializada en la remodelación de inmuebles. El modelo de negocio es claro: reunir inversionistas, adquirir propiedades, rehabilitarlas, diseñarlas y venderlas. Un circuito que combina análisis de mercado, gestión financiera y visión estética.
Aunque creció en un entorno vinculado a la construcción —su padre era ingeniero y su hermano arquitecto—, Jurado no comenzó su carrera en el rubro inmobiliario. Antes de emigrar, este cochabambino de 35 años se dedicaba al negocio de las bebidas. En Bolivia administraba Blenders, una franquicia pionera en servicios de coctelería para eventos, con presencia en Santa Cruz, La Paz y Sucre. Pese al buen desempeño del emprendimiento, en 2016 decidió incursionar en el sector inmobiliario, pero se topó con una realidad desalentadora. «Fui al banco a pedir un crédito para comprar una oficina y, como era independiente, me pusieron miles de requisitos. Me desanimé. En cambio, en Estados Unidos descubrí que podía acceder a crédito siendo extranjero», recuerda.
La inestabilidad social y política de 2019, seguida por la incertidumbre global que trajo la cuarentena por el Covid-19, terminó de acelerar una decisión que venía gestándose desde hacía tiempo. Tras analizar con detenimiento el mercado estadounidense y sus posibilidades, viajó a Miami junto a su madre, Noemí Echeverría, quien realizó la primera apuesta comercial: la compra de un pequeño departamento. Ese primer paso marcó el inicio de un camino que no se detendría. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante y ella continúa siendo un gran apoyo para su hijo en un negocio que, hasta ese momento, le era desconocido.
Con un año y medio de trayectoria, MiamiGo funciona a través de la conformación de grupos de inversionistas que aportan capital para la compra de propiedades en Miami. «Ellos deciden, yo identifico las oportunidades e invierto junto con ellos. Todos somos socios», explica Jurado. Las utilidades se distribuyen de forma proporcional al capital aportado y el retorno de inversión (ROI) varía según cada proyecto. «Con generar un 10 % ya estamos muy por encima de lo que ofrece un depósito a plazo fijo, tanto en Bolivia como en Estados Unidos», sostiene.
En cuanto a la seguridad, Jurado asegura que el esquema es sólido. Cada grupo de inversionistas se estructura bajo una LLC (sociedad de responsabilidad limitada), en la que los participantes figuran como copropietarios del inmueble. «La garantía es que el inversionista termina siendo dueño de la propiedad», enfatiza. A ello se suma que, por exigencia bancaria, todas las viviendas cuentan con seguros. «Nunca hemos perdido dinero, pero incluso ante una caída del mercado o un desastre natural, las casas están aseguradas», añade.
Respecto a la transferencia de dólares desde Bolivia, explica que trabajan con distintos mecanismos. «Muchos inversionistas ya tienen empresas en el exterior, lo que facilita el proceso. En otros casos usamos pasarelas de pago o transferencias con el apoyo de agencias financieras como Taquenos. Para montos mayores se utiliza USDT, un dólar digital estable, a través de Binance. No es una criptomoneda volátil como el bitcoin, sino una herramienta para mover dólares de manera más eficiente», aclara.

MiamiGo podría expandirse hacia otros estados con alto crecimiento, como Texas o las Carolinas.
MiamiGo quiere ir más allá
Actualmente, el centro de operaciones está en Miami, aunque su licencia de real estate le permite comprar y vender propiedades en todo el estado de Florida, incluyendo Tampa, Orlando y Gainesville. «La visión es expandirnos hacia otros estados con alto crecimiento, como Texas o las Carolinas. Mercados como Nueva York o California tienen precios mucho más elevados, por lo que no son una prioridad inmediata», explica. Jurado reconoce que en Estados Unidos existe una amplia competencia en el rubro de compra, remodelación y venta de inmuebles, pero considera que el mercado ofrece espacio para todos. «Aquí se remodela más de lo que se construye», señala.
El valor diferencial de MiamiGo, asegura, está en el análisis del mercado y en la creación de conceptos temáticos para cada propiedad. «Antes de intervenir una casa estudiamos el perfil del comprador de la zona: si es una familia grande, si es su primera vivienda, cuáles son sus hábitos. A partir de eso definimos un estilo», explica. Así nacieron proyectos como Casa Bali, inspirada en la estética tropical asiática; Casa Zen, de líneas modernas y minimalistas; Casa Shores, Casa Milano o Casa Nova, entre otros. Cada inmueble tiene una identidad propia, pensada para generar una experiencia y no sólo mostrar paredes. El proceso puede incluir la decoración interior y el mobiliario, que también se comercializan.
Para Óscar Jurado, cada casa renovada es algo más que una operación financiera. Es la prueba de que migrar, empezar de nuevo y confiar en una intuición pueden convertirse en un proyecto de vida. Detrás de cada pared hay una historia de esfuerzo, aprendizaje y buenas decisiones de él, su socio e inversionistas.
Fotos: Gentileza de Óscar Jurado





