Chateando

JORGE NAZRA Y SU ESPOSA EDUCAN A SUS HIJOS DE FORMA MUY NATURAL

FUE UNO DE LOS PRIMEROS MODELOS DE SANTA CRUZ, EL MÁS COTIZADO EN LA DÉCADA DE 1990. EN ESPAÑA, DONDE RESIDE DESDE HACE 15 AÑOS, PINTA Y ESCRIBE LIBROS DE AUTOAYUDA.   

Jorge Nazra es uno de los primeros jóvenes en abrirse paso en el mundo del modelaje publicitario en Santa Cruz. Vive hace 15 años en las afueras de Marbella, al Sur de España. Allá se fue con su esposa Debora Taddei y allá nacieron sus hijos, Telmo (11), Ian (9) y Dante (8). La pareja tiene un estudio de pilates, que también es sede de una escuela internacional de formación para instructores de esa disciplina. En España, Jorge se dedica también a la pintura y son de su autoría los libros de autoayuda La telaraña del gusano de seda: al hilo de la felicidad, 100 consejos para adelgazar, 100 consejos antiedad y El segundo patio. Lo sigo en Facebook, y de un comentario surgió esta charla.

Bellas tus fotos, ¿qué cámara o celular utilizás para tomarlas? Obviamente sé que también depende del ojo del fotógrafo…

En los paseos con la familia casi siempre uso un celular que tiene buena cámara; pero, como decís, una bonita toma también depende del ojo. Mi mujer tiene el mismo celular y las fotos no le salen igual, aunque está aprendiendo.  

¡Ves, yo sabía que tenía que ser una mezcla de tecnología y talento!

¡Gracias! La verdad, miro el mundo con un ojo muy fotográfico y en general no las tomo para publicarlas, pero luego me emociona el resultado y termino por compartir algunas en las redes.

Me encanta ver, en tus fotos, la forma en que estás criando a tus hijos…

Intentamos darles a los niños un estilo de vida sencillo, natural, un tanto a la antigua.

¿La mamá es como vos?

Mi mujer es todoterreno, siempre logra lo imposible y ambos vivimos para nuestra familia. Esa es la suerte: los incentivamos por igual y no nos contradecimos. Claro que una educación con una base clásica también tiene muchos desafíos y momentos difíciles, porque tenemos que luchar con el bombardeo de tecnología y cosas que tienen otros niños. Pero vamos marchando y aprendiendo.

¿Tus hijos no usan ninguna tecnología?

Cero.

Supongo que al menos usan tele…

Nunca ven tele de antena, ni nosotros. Solo ven programas escogidos y con tiempo límite.

¡Mirá voj! ¿Cuántos años llevan casados vos y tu esposa?

Quince.

¿No has vuelto a Bolivia en todo ese tiempo?

Hace 10 años que no vamos. Pensábamos ir este fin de año, pero ya ves, la pandemia.

Pero mantenés ciertas costumbres de acá, como el comer cuñapé. Vi que lo hacían en unas fotos que publicaste…

Totalmente, y mucho más que cuñapés; aquí les hago de todo: pan de arroz, tujuré, chuño… (risas)

¡Sos muy hacendoso!

Mi madre nos enseñó a los tres hermanos a hacer de todo.

¿Y tu papá?

Mi padre era como nosotros: superimplicado en la casa y en la familia, y su ejemplo fue determinante para copiarlo. 

Eso de hacerles hasta tujuré a tus hijos no lo hace cualquier papá…

Lo sé; a estas alturas lo considero un don (risas).

¡Lo es!

¡Vieras a mi hijo haciendo pan! Y los más pequeños dejan la casa brillante.

¡Pero qué bueno!

Los tres cocinan desde sus tres años y también cultivan desde esa edad.

¿Qué les contás a tus hijos de tu tierra?

Sobre todo les cuento historias de sus abuelos, de mi niñez y de los viajes por la selva. Les muestro muchos documentales y los hago opinar sobre ellos. La verdad, saben mucho de la familia, de la comida, de la historia y de la diversidad boliviana. 

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