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CON VALOR Y FE, ELLAS PARIERON ESPERANZA

Dos exreinas de belleza y una modelo se convirtieron en madres por primera vez en un año extraordinario. La emergencia sanitaria por el COVID-19 las encontró cambiando pañales, dando de lactar, desvelándose… ¡Aprendiendo a ser mamás! Casi todas tuvieron que enfrentarse solas a la situación, sin los consejos ni la ayuda de sus familiares. Y ahí están: completas, felices y amando a mil

VANESSA MORÓN: «QUE DESCANSE MI CESÁREA Y DESPUÉS PIENSO EN OTRO HIJO» 

El hijo de Vanessa Morón nació poco antes de que empiece la cuarentena, pero ella agradece que el confinamiento obligatorio le haya permitido disfrutar de sus primeros cinco meses de vida. Confiesa que aún la sigue desvelando, pero la tarijeña, Miss Bolivia Internacional 2004, confía en que después del primer año su pequeño Felipe Fernando le permita dormir tranquila. Lo más difícil para ella ha sido el tema de la lactancia: «¡Las primeras dos semanas fueron graves! Se sufre porque los pechos se llegan a lastimar; pero, bueno, es un proceso de adaptación».

¿Ya volviste al trabajo (en Toyosa)?

Sí, todos los días. Felizmente tengo una buena suegra que me ayuda muchísimo; ella se queda con mi gordito. Mi cuñada también lo ha cuidado varias veces.

¿Y tu mamá?

Mi mamá vive en Villamontes. Vino para el nacimiento, se quedó dos semanas y tuvo que regresar a su casa por un asunto familiar y cuando tenía que volver para acá empezó la cuarentena. Ahora estamos viendo cómo traerla, porque obviamente no será en flota. ¡Ni idea!

Decime: ¿tu esposo (Fernando Guilarte) te ayuda o no con el bebé?

(Risas) Me ayuda en bañarlo y cuando tengo que ir yo al baño. ¡Miércoles, hasta para eso no tengo tiempo! Pero, eso sí, él chochea mucho con su hijo, es su pupilo.

¿Y para cuándo el segundo?

¡Che! ¡Dejame terminar de criar al primero! (Risas). Que descanse mi cesárea y después pienso en otro hijo. Honestamente, quería tres; pero después de lo que he vivido, ya no sé. Con una mujercita sería completamente feliz. Me gustaría buscar la parejita, pero eso podría ser dentro de unos dos años.

¿Por qué Felipe Fernando? Medio que no combina…

(Risas) Fue una pelea eso del nombre. ¡Tantos Fernando en la familia! Yo puse el Felipe; mi esposo le puso el otro: él se llama así, su padre, mi hermano, mi sobrino… Por eso yo lo llamo Felipe nomás. Siempre me gustó ese nombre.

Oye, ¿y engordaste?

¡Subí 17 kilos! Ahorita solo me faltan bajar dos y medio. Siempre hay unos kilitos que cuesta perder y, obvio, no puedo hacer dieta por lo que doy de lactar. Estoy con un catering que me ayudó mucho y también para no comer tonteras. Cuando venga mi mamita y se quede con mi gordo podré salir a trotar.

¿Y si la venida de tu mamá más bien te hace subir de peso? Vos sabés, mamita complace nuestros deseos gastronómicos (bueno, muchas)…

¡Verdad! No tenés idea cómo tenía antojos cuando ya había desembarazado. Me moría de ganas de hamburguesitas y pizzas (risas). A mi mamá de entrada le pediré comida árabe. ¡La hace deliciosa! No es porque sea mi mamá, pero tengo que decirte que ella tiene una excelente mano para los niños envueltos, los kupisitos… Es que tenemos descendencia libanesa.

Decime, ¿cómo es eso que la maternidad cambia a las mujeres?

Yo sigo siendo la misma, solo que ya soy mamá. El tema está en que apenas tenés a tu bebé empezás a aprender cosas que beneficiarán a él en su crecimiento y bienestar; además, experimentás sensaciones que también no habías vivido antes. El ser madre me ha hecho un poco más paciente y al mismo tiempo más caduca, y también soy más llorona: en el primer mes de nacido de mi gordito, llegué con él llorando a emergencias porque no sabía por qué no dejaba de llorar; claro, al ser primeriza todo preocupa y asusta.  

¿Qué sacó de vos?

Mi estatura. ¡Es inmenso!

SARAH RIVERA: «SENTÍ MIEDO PORQUE NO TENÍAMOS CERCA A NUESTROS FAMILIARES» 

Sarah Rivera dio a luz en plena cuarentena, por lo que el pequeño Selim Andrés fue conocido por las familias de sus padres mediante fotos y videos. De hecho, sus abuelos maternos que viven en Argentina aún no han tenido la oportunidad de cargarlo. La modelo (magnífica de Pablo Manzoni) está dedicada 100 % al cuidado de su niño y el papá, Selim Majluf Manzoni, hasta lo pondría en una caja de cristal. «Es su locura y de mí es mi vida entera», dice emocionada “Sarita”.

¿Cómo han sido estos meses para vos?

Estos cinco meses han sido los más increíbles, soñados y esperados de mi vida. Incluso desde que comenzó mi embarazo, ¡todo ha sido inolvidable!

Pero, ¿no tuviste nada de dolores?

Absolutamente nada, ni malestares ni deseos; es más, trabajé en Expocruz el año pasado con casi dos meses de gestación sin ningún problema.

Entonces, tu niño es realmente una bendición…

Tengo una criatura amada y es muy dormilón.

¿Sentiste miedo al darte cuenta de que ibas a tener a tu hijo en medio de una situación tan difícil y anormal?

No, aunque sabía lo que estábamos por vivir en los siguientes meses y no solo nosotros, sino todo el mundo. Era algo nuevo, desconocíamos cómo iba a comportarse el virus, así que solo sabíamos que teníamos que cuidarnos y así lo hicimos. Sin embargo, al momento de salir de la clínica con él y subirnos al auto para ir a casa, sí sentí miedo. Sentí miedo porque no teníamos cerca a nuestros familiares y entonces me vino la incertidumbre.

¿Qué pasó con sus familiares?

Cuando nació mi hijo, en la clínica solo estábamos mamá y papá; nuestros padres no fueron por precaución. Pero saliendo de la clínica, dos días después, la familia de Selim lo pudo conocer a través de la ventada del auto. Mis padres están esperando que se levanten las restricciones fronterizas para poder venir desde Argentina; ese es uno de los momentos más esperados.

Complicada la cosa, ¿no?

Sí. Esta situación nos hizo apreciar cada segundo cerca de nuestros familiares y amigos y nos acercó mucho a las personas que realmente son importantes en nuestras vidas. Espero que pronto salgamos de esto y volvamos a la normalidad. Confío en eso. Nunca imaginé vivir algo así, pero he tenido la bendición de convertirme en madre en medio de una pandemia y eso debo agradecérselo a Dios. Se lo agradezco cada día.

¿Cómo sos de mamá primeriza?

Soy una mamá muy relajada, a diferencia de otras que tienen muchas reglas. Pero sí soy caduca en ciertas cuestiones, como la de cuidar sus horas de sueño, por ejemplo. ¡No hay forma de que me hagan cambiar de idea!  


ROSA PELTIER: «ES UN PEDACITO DE MÍ QUE REQUIERE DE TODA MI ATENCIÓN» 

Desvinculada del mundo de la farándula después de su participación en el reinado universal de belleza, Rosa Peltier (o Dominique Noemí, sus otros nombres) volvió a la vida sencilla que llevaba antes de ganar la corona de Miss Bolivia 2008 y desde hace cinco años es azafata de la aerolínea BoA.

¿Cuál es “la vida sencilla” que llevabas antes de ser miss?

Una vida sin tacones, sin maquillaje excesivo y con mi ropa. Me volví a conectar con las cosas simples que me hacían feliz, como pasar más tiempo con mis seres queridos.

¡Y ahora sos mamá!

Sí, de un bebé de dos meses. Se llama Sebastián y me tiene desvelada, pero feliz. Es parte de la maternidad y lo acepto tal como es.

Oye, pero tuviste a tu bebé ya treintona. ¿Así lo planeaste o hubieses preferido que llegue antes?

¡Me haces reír! Yo crecí en Francia, entonces, crecí con una mentalidad diferente a la latina. Pensé que primero tenía que vivir todo lo que he vivido hasta cansarme y pasar a otra etapa cuando me sienta realizada como persona. Es más, recién a los 35 años quería formar una familia, así que más bien me adelanté. Todo en esta vida tiene su tiempo.

¿Te casaste?

No, y ese es otro tema que muchos no entienden y lo ven como anormal. Pero cada uno es feliz a su manera.

¿Y tu trabajo?

Ya volví a trabajar, ya me reincorporé; pero por el tema de la pandemia, la frecuencia de vuelos es menor de lo habitual, así que paso más tiempo en casa y disfruto de mi hijo.

¿Cómo fue dar a luz en plena pandemia?

Mi bebé nació antes de lo previsto, en plena cuarentena. Cuando estaba en el quirófano escuchaba personas llorando afuera de la clínica en busca de un espacio para sus familiares que agonizaban. Lloré y lloré, tenía mucho miedo por lo que le pudiese pasar al bebé y por lo que lo llevó a adelantar su nacimiento.  Me operaron de emergencia porque sufría de muchos dolores y vieron una obstrucción. Me hicieron la prueba rápida de COVID-19 y di positivo. Gracias a Dios nació sano, a sus 34 semanas de gestación, pero tuvo que estar en incubadora por prevención.

¿Qué te hace sentir tu hijo?

Es un pedacito de mí que requiere de toda mi atención y que se ha vuelto mi mundo. Deseo estar con él en cada momento, cuando él descubra cosas nuevas; ojalá no pueda perderme nada de su desarrollo.

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